- El viernes 22 de marzo, un atentado en la sala de conciertos Crocus City Hall en Moscú estremeció al mundo entero. Han pasado varios días, pero la verdad sobre los autores, organizadores y ejecutores de este atroz crimen aún no se conoce. Diversos analistas y expertos presentan diferentes suposiciones, ya que la versión oficial no aguanta ninguna crítica y no convence a nadie. Intentemos aclarar las circunstancias de este crimen más detenidamente. Para ello, primero presentaremos los hechos en el orden cronológico, luego contrastaremos estos hechos con la versión oficial, y después analizaremos el contexto global para llegar a conclusiones.
- Comencemos con la cronología:
En la tarde del 22 de marzo, alrededor de las 19:55 cuatro individuos armados emergen de un vehículo Renault Symbol con matrícula T668УМ 69 RUS, abriendo fuego indiscriminado contra el público que entra en el recinto para asistir a un concierto. Posteriormente, avanzan hacia el interior del edificio, continuando con su ataque tanto en el vestíbulo como en el área del salón de conciertos.
Según informes preliminares, el asalto duró entre 16 y 18 minutos, durante los cuales los perpetradores, además de disparar contra los presentes, iniciaron un incendio que arrasó todo el pabellón. Controlaron una de las salidas del edificio, impidiendo la evacuación de los asistentes, y posteriormente se dieron a la fuga en el mismo vehículo empleado para llegar al lugar del suceso, atropellando a una familia en su huida.
Los servicios de seguridad y emergencia llegan al lugar aproximadamente a las 20:45, seguidos por unidades especiales de respuesta rápida (SOBR) que comienzan a prepararse para el asalto. Cerca de las 22:00, las fuerzas especiales inician el asalto al edificio.
Asimismo, helicópteros de bomberos se despliegan en la zona alrededor de las 21:30 para combatir el incendio provocado por los terroristas.
4 horas más tarde, cerca de la frontera con Bielorrusia, la policía intenta detener el vehículo utilizado en el ataque, pero los presuntos terroristas logran escapar y se ocultan en un área boscosa, siendo finalmente capturados al día siguiente.

- Todos los medios de comunicación estatales y controlados por el gobierno comienzan a difundir dos mensajes: sobre la preparación y ejecución altamente profesional, y sobre el rastro ucraniana y la implicación de Ucrania.
Por la mañana, aparece un comunicado del Estado Islámico (ISIS) asumiendo la responsabilidad por la organización y ejecución del atentado.

También aparecen vídeos y fotos de torturas a los detenidos, incluyendo la amputación de una oreja y torturas con descargas eléctricas en los genitales.
Poco después, surge un vídeo en primera persona donde los terroristas, con las caras pixeladas, disparan a las personas que salen del salón de conciertos en llamas y degüellan a un hombre gravemente herido.
El embajador de Bielorrusia interviene y declara la colaboración en la captura de los terroristas en la frontera bielorrusa.
La mayoría de los políticos y propagandistas rusos, e incluso el presidente del Consejo de Derechos Humanos, comienzan a hablar sobre la reinstauración de la pena de muerte.
El presidente Putin preside una reunión del gobierno el 25 de marzo, en la que reafirma su postura sobre la posible responsabilidad de ISIS, al tiempo que continúa haciendo alusiones al supuesto vínculo ucraniano e incluso la implicación de los países occidentales.
Actualmente la narrativa dominante en los medios estatales y afines al gobierno se centra en la posible conexión entre los terroristas y Ucrania, así como en la presunta implicación del Occidente en el atentado.
- Estos son los hechos. Ahora, veamos en qué discrepan de la versión oficial, promovida por las autoridades rusas.
Primero, el modus operandi:
Los perpetradores del atentado no se comportaron como típicos terroristas suicidas, sino que mostraron la intención de huir y evadir la justicia. A pesar de ello, no tomaron precauciones para ocultar sus rostros. Utilizaron el mismo Renault Symbol con la misma matrícula a lo largo de cientos de kilómetros, atravesando múltiples puntos de control y cámaras de seguridad. Sorprendentemente, no hicieron ningún intento por cambiar su apariencia para evitar ser reconocidos. En el momento de su detención, estaban vestidos exactamente igual que durante el ataque.

Segundo, el comportamiento de las fuerzas del orden público:
Dentro del edificio adyacente al Crocus City Hall, conocido como Crocus City Expo, se encuentra la comisaría de Pavshino. Es un gran centro policial completamente equipado, con numerosos agentes de policía y un armero. Sin embargo, los criminales entraron en el edificio, cometieron el atentado, salieron, subieron a su coche y se marcharon sin que nadie se enfrentara con ellos. Los agentes de policía llegaron al lugar del crimen una hora después del inicio del ataque. El asalto por parte de la Unidad Especial de Respuesta Rápida (SOBR) comenzó dos horas después de que los atacantes se retiraran del recinto.
- Y por último, el perfil de los terroristas:
Según la versión oficial, los perpetradores del atentado son personas aleatorias, inmigrantes de Asia Central de bajos recursos que aceptaron disparar y apuñalar a personas por 5000 euros. Efectivamente, en los vídeos de la detención vemos a trabajadores migrantes típicos que ni siquiera intentan resistirse, sino que se rinden, soltando las armas. Como prueba de identidad de los perpetradores, los medios de comunicación oficiales mostraron fotos y vídeos del coche y su matrícula. También mostraron imágenes de la detención en el bosque, la amputación de una oreja, un ojo desorbitado y descargas eléctricas en los genitales, pero no mostraron ni una sola imagen de las cámaras de vigilancia de Crocus City. Cabe mencionar que las torturas físicas infligidas a los detenidos, si bien son técnicas utilizadas por las agencias de seguridad, rara vez se realizan de manera pública y explícita y mucho menos en la fase de detención de los sospechosos. El uso de torturas en estas circunstancias solo puede servir para obstaculizar la investigación del caso. Es poco probable que los agentes actuaran por iniciativa propia, ya que aparte de ser contraproducente, ello implicaría graves consecuencias legales para ellos.


- Y ahora ha llegado el momento de analizar el contexto y sacar conclusiones:
Putin lleva más de dos años librando una guerra sangrienta y agotadora, enfrentando problemas crecientes con el personal militar en el frente. A pesar de que la guerra no ha generado el éxito esperado, ha cobrado un alto precio en vidas humanas. Se estima que, hasta cien mil personas, entre muertos y heridos, han sido afectadas por este conflicto.
En los medios de comunicación y en los recursos informativos oficiales, se está preparando gradualmente a la población para la militarización de la economía y el reclutamiento masivo al frente de Ucrania. En realidad, lo que pretende el Kremlin es transitar hacia una dictadura, intentando disfrazarla con procedimientos seudodemocráticos y con el supuesto apoyo popular.
El 16 de marzo, cuando Putin tomó la decisión de eliminar al líder opositor Alexei Navalny, empezó una nueva y oscura era en la vida del país.
En la noche del 17 de marzo, después de las elecciones, Putin prácticamente confiesa el asesinato de Navalny y discute la posibilidad de un intercambio de prisioneros.
El 19 de marzo, en una reunión del Servicio Federal de Seguridad (FSB), Putin declara la necesidad de intensificar las acciones contra la oposición y los disidentes, ignorando las advertencias sobre posibles ataques terroristas por parte de Estados Unidos y acusando a Washington de desestabilizar la situación antes de las elecciones.
El 20 de marzo, los expertos independientes comienzan a analizar los resultados de las elecciones y el proceso de votación. Según sus estimaciones, entre 20 y 30 millones de votos fueron falsificados a favor de Putin. Posteriormente, estas estimaciones aumentaron a 40 millones.
El 21 de marzo, la Comisión Electoral Central (CEC) anuncia los resultados oficiales de las elecciones, reconociendo el 87% de los votos a favor de Putin. La propaganda comienza a promover intensamente la idea de un pueblo unido en torno al líder nacional.
- El 22 de marzo, el atentado en Crocus City conmociona al país y al mundo entero. La propaganda cambia drásticamente su enfoque y comienza a promover activamente la idea de la unidad nacional, la venganza y la reintroducción de la pena de muerte. También por primera vez, se muestran torturas públicamente, creando así la base para una nueva ola de represión y la oficial declaración de guerra a Ucrania.
Es obvio que el atentado ocurrió en el momento más oportuno y resultó ser extremadamente conveniente para Putin y las autoridades, ya que los eventos posteriores encajan perfectamente con la creciente retórica antiucraniana y el endurecimiento de las represiones.
La inacción de las fuerzas del orden durante el atentado contrasta inexplicablemente con su posterior crueldad ostentosa hacia los sospechosos.
Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, se puede llegar a la conclusión de que las autoridades rusas están obstaculizando deliberadamente la investigación del atentado y difundiendo desinformación a cerca de él con el fin de alcanzar sus objetivos políticos:
- ¿Cuáles son estos objetivos?
- Primero, unir a los ciudadanos rusos en torno al poder por miedo e inseguridad, reforzando así el efecto del supuesto 87% de apoyo en las elecciones.
- Segundo, fomentar el odio hacia los ucranianos y crear la base para un nuevo reclutamiento a las filas.
- Tercero, reforzar las represiones hasta la reinstauración de la pena de muerte, y convertir la tortura en una nueva norma socialmente aceptable
- Cuarto, dinamitar el apoyo a Ucrania en el mundo.
- Quinto, utilizar la compasión hacia las víctimas del atentado como demostración del apoyo del Kremlin por la comunidad internacional.
